Rosa: esencia difícil de obtener. Destaca por su aroma dulce y leve. Simboliza el amor, los sentimientos y las emociones. Favorece la iniciativa personal.

Sobre mí

El camino que emprendí para llegar a Shamymah bien podría emanar la esencia de una rosa. Esta es mi historia pero bien podría ser la tuya, pues estoy segura de que tú, igual que yo, tienes sueños que, aunque parezcan difíciles de materializar, suponen una invitación a la iniciativa personal y a caminar con persistencia y amor hacia un proyecto.

Como todo aquello que vale la pena, el camino hacía Shamymah no fue fácil. Este proyecto es el fruto de un largo aprendizaje personal. Todo empezó hace cuatro años, sufrí una lesión de rodilla. La causa parecía invisible a los ojos de la medicina pero la consecuencia era evidente: dolores e inflamación constante. Y entonces el diagnóstico: “no tiene cura, el dolor será para toda la vida”. Este “para toda la vida” marcó un antes y un después. Me negué a sufrir toda la vida, a volverme gris, a resignarme. Sentí que tenía una obligación conmigo misma: buscar la forma de ayudarme.

Si sabemos escucharnos con atención, en los momentos difíciles aparece una voz que nos guía. ¿Intuición? Quizás. Fue entonces cuando afloraron recuerdos y sensaciones que fueron el motor del cambio. Me vi a mí. Tenía poco más de 4 años y hacía poco que mi familia se había mudado de Tánger a Xabia. Recordé que en mi casa los productos naturales eran la mano con la que dábamos belleza, pero también la mano que curaba. Miré atrás y vi a mi madre usando la raíz de “miswak” para blanquear los dientes, la Henna para reforzar la raíz del cabello o el “khol” natural para maquillarse. Y sonreí. La forma de ayudarme estaba en mis raíces. Poco a poco salí del xoc en que me había quedado al escuchar el diagnóstico “un dolor para toda la vida”. Me puse a indagar sobre tratamientos alternativos y naturales y empecé mi primer curso en Can Masdeu sobre ungüentos, infusiones y óleo macerados. Poco tiempo después ya realizaba mis propios ungüentos y así empezó a llegar la luz: el dolor de mi rodilla remitía poco a poco, ya no necesitaba tomar tantos anti inflamatorios.

Hoy en día estoy totalmente recuperada de mi lesión (¡voy en bici a todas partes!).

La vida nos sorprende con guiños inesperados, como el descubrimiento de la aromaterapia, de la fitoterapia, de la herboristería, de la cosmética natural, de los aceites esenciales, de sus fragancias y de su efectividad… Un mundo que abarca mucho y no tiene fin.

Pronto me di cuenta del potencial que ofrecía la cosmética natural y me encantó la idea de poder difundir sus beneficios, tanto los que aporta a nuestra salud como a nuestra belleza, hasta llegar a materializar este sueño de crear mi propia marca de cosmética natural Shamymah.

Encontrarás obstáculos a lo largo del camino, sáltalos, sortéalos, escálalos y sobre todo nunca te rindas, lucha por tus sueños y “Cree en ti”. Igual que la esencia de la rosa, los sueños pueden ser difíciles de obtener, pero si los emprendemos con amor, los retos se convertirán en proyectos que laten con corazón propio.

Asmae Amrani